Florin Emanuel Teodosio Manoliu: El Diplomatico Rumano Que Salvo 4.000 Judios y Vivio 25 Años en Bahia Blanca

Vivió 25 años en Bahía Blanca sin que casi nadie supiera lo que había hecho antes de llegar. Enseñó Economía Internacional en la Universidad Nacional del Sur, se casó por segunda vez con una bahiense, ocupó cargos administrativos en la universidad y se jubiló sin hacer ruido. Falleció en 1977 y recién en 2001 el Estado de Israel lo reconoció como Justo entre las Naciones.

Se llamaba Florín Emanuel Teodosio Manoliú — así, con acentos, como lo escribían en los papeles bahienses. Antes de ser profesor universitario en Bahía Blanca, había sido el diplomático rumano que, en 1944, llevó a manos aliadas la primera evidencia del funcionamiento de las cámaras de gas de Auschwitz. Su viaje ayudó a detener las deportaciones de judíos húngaros hacia el campo de exterminio y contribuyó a salvar cientos de miles de vidas.

Esta es su historia completa. Con foco especial —como se merece— en las dos décadas y media que pasó como bahiense por adopción.


Los Origenes: De Iasi a Berna

Florín Emanuel Teodosio Manoliu nació el 7 de marzo de 1904 en Iasi, ciudad histórica de la región de Moldavia, en el noreste de Rumania. Iasi fue durante siglos uno de los grandes centros culturales rumanos, con una tradición universitaria fuerte y una comunidad judía enorme —comunidad que después sería masacrada por el régimen fascista rumano de Antonescu antes incluso de que llegaran los alemanes—.

Manoliu estudió Derecho en Rumania y después se trasladó a París, donde se graduó como economista. Esa doble formación —jurista y economista, además de políglota— fue lo que le dio la carrera diplomática y también lo que después le permitió reinventarse como profesor universitario en la Argentina.

En julio de 1943, en plena guerra mundial, fue designado consejero económico en la Legación de Rumania en Berna, Suiza. Un puesto que parecía burocrático y aburrido —negociar cuotas de exportación, revisar acuerdos comerciales— y que sin embargo lo colocó, casi por accidente, en el centro de una de las operaciones humanitarias más importantes de la Segunda Guerra Mundial.


1944: La Red Humanitaria de Suiza y el Viaje Que Detuvo los Trenes a Auschwitz

Berna en 1944 era un hormiguero de espías, refugiados y diplomáticos. Neutrales por decreto, ambigüos por conveniencia, muchos representantes de países pequeños se movían en la delgada línea entre colaborar con el Eje y facilitar operaciones de rescate.

Ahí Manoliu conoció a George Mantello (Georg Mandl), un transilvano judío que trabajaba como Primer Secretario del Consulado de El Salvador en Ginebra. Mantello y el cónsul salvadoreño Coronel José Arturo Castellanos habían inventado algo brillante: emitir masivamente certificados de ciudadanía salvadoreña para judíos europeos en peligro, otorgándoles la protección teórica de un país neutral latinoamericano.

El problema era el reparto: ¿quién iba a poder circular por la Europa nazi entregando esos documentos sin caer detenido? Los diplomáticos aliados no podían. Los suizos podían muy poco. Los rumanos, en cambio, tenían libertad de movimiento porque su país seguía formalmente aliado del Eje —aunque la alianza estuviera al borde del quiebre por el avance soviético—.

Mantello eligió a Manoliu. Manoliu aceptó sin dudar.

El Viaje a Bistrita y Budapest

En mayo-junio de 1944, las deportaciones de judíos húngaros a Auschwitz estaban en su punto máximo. Los alemanes habían ocupado Hungría en marzo y estaban embarcando entre 12.000 y 14.000 personas por día hacia las cámaras de gas.

La familia entera de George Mantello estaba entre las víctimas potenciales: su esposa, sus padres y toda su parentela vivían en Bistrita, en Transilvania, donde había una comunidad de unos 8.000 judíos que ya estaba siendo concentrada en un gueto.

Mantello le encargó a Manoliu una misión de tres partes:

  • Llevar 100 certificados salvadoreños hasta Bistrita para los familiares directos.
  • Llevar 1.000 certificados más hasta Budapest, para que el vicecónsul suizo Carl Lutz los distribuyera.
  • Transportar dinero y medicamentos para asistir a los perseguidos.

Cualquier revisión de la Gestapo en la valija diplomática significaba arresto seguro y probable ejecución. Manoliu lo sabía. Igual salió.

Años después, en Bahía Blanca, alguna vez le contó a un colega: «llevé una documentación muy secreta en un viaje en tren y los alemanes deben haber sospechado algo porque detuvieron la formación». El contador Arturo Guevara, ayudante y jefe de trabajos prácticos de Manoliu en Economía Internacional en la UNS, lo recordaría medio siglo después: «Nunca pensamos lo que en realidad se trataba».

El Protocolo de Auschwitz Llega al Mundo

En Budapest, Manoliu se conectó con Miklos Krausz, representante de la Agencia Judía refugiado en la embajada suiza. Krausz le entregó una versión resumida del Protocolo de Auschwitz —el informe escrito por Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, los dos judíos eslovacos que habían escapado del campo en abril de 1944 y habían descrito con detalle industrial las cámaras de gas y los crematorios—.

El 21 de junio de 1944, tras cuatro semanas dentro del territorio ocupado, Manoliu regresó a Suiza con el documento. Se lo entregó personalmente a los hermanos Mantello en Ginebra.

Mantello no perdió un día. Distribuyó el Protocolo entre diarios suizos, iglesias, políticos y diplomáticos aliados. El agente estadounidense Allen Dulles —que años después sería director de la CIA— envió el informe a Washington. Los Aliados y el Papa Pío XII protestaron conjuntamente por primera vez por el genocidio en marcha.

El 7 de julio de 1944, el regente húngaro Miklós Horthy detuvo las deportaciones. Ya habían sido asesinados unos 320.000 judíos húngaros en Auschwitz. La interrupción salvó a unas 120.000 personas más que hubieran seguido el mismo camino.

Manoliu formó parte de esa cadena de decisiones y actos individuales que interrumpió, aunque fuera parcialmente, la maquinaria del genocidio.


La Huida: De Bucarest a Buenos Aires

Terminada la guerra, Rumania cayó bajo el control soviético. El nuevo régimen comunista buscó incorporar a Manoliu al Partido. Él se negó rotundamente. Las consecuencias fueron inmediatas:

  • En 1947 lo arrestaron.
  • Le confiscaron todos sus bienes y propiedades en Rumania.
  • Su carrera diplomática quedó liquidada.

Manoliu tuvo que escapar de su propio país. Existe una anécdota que él mismo contó alguna vez a colegas bahienses y que ilustra lo delgada que fue la línea: debió escapar a pie de Bucarest en un día de lluvia, para que el agua impidiera a los perros de la policía política seguir su rastro.

Cruzó por Suiza e Italia. Y desde allí emigró a la Argentina.

El 15 de septiembre de 1951 se naturalizó como argentino. Y en el verano de 1958, con 54 años cumplidos, eligió Bahía Blanca para empezar la etapa más larga y silenciosa de su vida.


1958: Llega a Bahia Blanca

Manoliu llegó a Bahía Blanca en el verano de 1958, acompañado por su primera esposa y su hija Dominga. Tenía 54 años. Los cargos que dejaba atrás en Europa —consejero económico, funcionario diplomático de carrera, propietario en Bucarest— quedaban ya como parte de otra vida.

¿Por qué Bahía Blanca? No hay respuesta oficial, pero el contexto es claro: el Departamento de Economía de la joven Universidad Nacional del Sur estaba buscando docentes con formación europea y experiencia real en comercio internacional. La UNS había sido creada en 1956 y necesitaba profesores para las nuevas carreras económicas. Manoliu, políglota y con experiencia diplomática directa en la Europa de posguerra, calzaba perfecto.

En el Departamento de Economía convivió con otros exiliados europeos: Lascar Saveanu, también rumano, director del Departamento entre 1956 y 1970; Uros Bacic, croata, que dirigió la revista Estudios Económicos del Instituto de Economía hasta su jubilación en 1990. Bahía Blanca, en esos años, era un pequeño refugio académico para intelectuales huidos del comunismo del este europeo.


La Vida en Bahia Blanca: Direcciones, Familia y Vecinos

Esta es la parte que menos se ha contado y que más importa para entender a Manoliu como bahiense.

Primer Domicilio: Residencias de la UNS Cerca del Parque de Mayo

Al llegar a Bahía Blanca en 1958, la Universidad Nacional del Sur le facilitó alojamiento en unas residencias que la institución poseía cerca del Parque de Mayo. Ese fue su primer hogar en la ciudad. En ese domicilio vivió con su primera esposa y su hija Dominga, quien por entonces era todavía joven.

Las residencias universitarias del sector Parque de Mayo eran, en esa época, un enclave habitual para docentes recién llegados de otras ciudades o países, especialmente para los que la propia UNS reclutaba desde Europa o del interior argentino.

La Segunda Etapa Familiar: Alsina y Soler con Elvira

Con el tiempo, la vida personal de Manoliu tuvo un cambio importante. Su primer matrimonio se disolvió y su hija Dominga eventualmente se radicó en Europa, donde reside hasta hoy.

Manoliu se casó por segunda vez —esta vez con Elvira, una bahiense— y ambos se mudaron a un edificio ubicado en la esquina de Alsina y Soler, en pleno macrocentro de Bahía Blanca. Ese departamento fue su hogar durante gran parte del resto de su vida en la ciudad.

El lugar es perfectamente identificable: Alsina y Soler queda a pocas cuadras del microcentro, cerca de las sedes universitarias donde daba clase y con acceso fácil al transporte urbano. Un domicilio elegido con criterio de urbanita europeo: cerca de todo, en un edificio, con vida de barrio.

Los Vecinos y Colegas Que Lo Conocieron

En Bahía Blanca, Manoliu tuvo un círculo académico y personal reducido pero significativo. Entre las personas que lo trataron y que aportaron testimonios cuando la historia se reconstruyó a comienzos del siglo XXI figuran:

  • Arturo Guevara — contador, ayudante y luego jefe de trabajos prácticos de la cátedra de Economía Internacional que Manoliu dirigió en la UNS. Fue una de las personas que más lo trató profesionalmente en sus últimos años como docente. Es cofundador del Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca y una de las figuras claves para reconstruir esta historia.
  • Darío Pico — matemático bahiense y también cofundador del Centro Raoul Wallenberg.
  • Víctor Benamo — ex rector de la UNS, que compartió con él encuentros académicos.
  • Luis Bouzat — jurista, hoy radicado en Buenos Aires.
  • Sarah del Río Ortúzar de Bereilh — docente de la UNS que también aportó testimonios sobre él.

En las reuniones informales, Manoliu era descripto como un hombre de modales de otra época: políglota, de gran cortesía europea, con «gracia de cortesano medieval» —como lo describió luego el periodista Gustavo Mandará—. Besaba las manos de las mujeres al saludarlas, hablaba varios idiomas con fluidez y su registro social era el de un diplomático de vieja escuela.

Pero de la guerra —de lo que había hecho— casi no hablaba. Alguna anécdota suelta en una reunión de facultad, algún comentario al pasar entre colegas cercanos. Nada más.


Manoliu en la UNS: 17 Anos Como Profesor y Consulto

El desempeño académico de Manoliu en la Universidad Nacional del Sur está perfectamente documentado en su legajo institucional. No es leyenda, es archivo.

Ejerció durante 17 años como profesor titular en el Departamento de Economía, teniendo a su cargo cuatro cátedras distintas:

  • Economía Internacional — su cátedra principal, la que dictó más años.
  • Historia de las Doctrinas Económicas
  • Moneda y Crédito
  • Economía Política

Además de las clases, participó activamente en la vida institucional de la UNS:

  • Fue consejero superior.
  • Fue asambleísta.
  • Tras jubilarse, la propia Universidad lo distinguió como Profesor Consulto, un título que se otorga a docentes eméritos por su trayectoria.

Su cátedra de Economía Internacional era una síntesis perfecta de su vida: un hombre que había vivido en carne propia lo que enseñaba, que había trabajado en la diplomacia comercial europea en años de guerra y posguerra, y que ahora transmitía esa experiencia a estudiantes bahienses en las aulas del sur argentino.


Muerte en Buenos Aires: 23 de Abril de 1977

En 1977, cuando Manoliu tenía 73 años, tuvo una dolencia cardíaca grave que requirió una intervención especializada. Fue trasladado desde Bahía Blanca a Buenos Aires para operarse.

No salió del hospital. Falleció en Buenos Aires el 23 de abril de 1977.

Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Británico de la Chacarita, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ahí descansan hasta hoy.

Elvira, su segunda esposa bahiense, sobrevivió sabiendo parcialmente lo que él había hecho durante la guerra pero también sabiendo lo poco que él quería hablar del tema. Dominga, su única hija, siguió viviendo en Europa —donde permanece radicada hasta hoy, según la información recabada por los investigadores del Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca—.


La Historia Que Bahia Blanca Descubrio Despues

Durante casi 25 años después de la muerte de Manoliu, su historia permaneció prácticamente oculta. Los estudiantes que había formado en la UNS, los colegas que había tenido, los vecinos del edificio de Alsina y Soler —nadie sabía la escala real de lo que aquel profesor callado había hecho en 1944—.

1999: Nace el Centro Raoul Wallenberg de Bahia Blanca

En 1999, un grupo de bahienses fundó el Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca, una entidad dedicada a la memoria del Holocausto y al reconocimiento de rescatistas de judíos. Entre sus primeros integrantes estaban Arturo Guevara (el ex ayudante de Manoliu) y Darío Pico (matemático).

En una reunión, ambos comentaron por separado que Manoliu les había dicho alguna vez, medio en pasada, que había salvado judíos durante la guerra. Lo mismo que otros habían dicho de Wallenberg o Schindler. Sonaba demasiado increíble para creerlo sin evidencia.

Los investigadores empezaron a tirar del hilo. Y encontraron el hilo.

El Hallazgo en la Enciclopedia

En el quinto tomo de la enciclopedia «Así fue la Segunda Guerra Mundial», editada por Anesa, Noguer y Rizzoli, en la página 320, había un párrafo. Breve pero definitivo. Mencionaba a un diplomático rumano llamado Manoliu que había llevado los primeros informes sobre Auschwitz al mundo occidental el 22 de junio de 1944.

Era él. El profesor de Economía Internacional. El que vivía en Alsina y Soler. El que besaba las manos de las mujeres al saludarlas.

2001: Yad Vashem Lo Reconoce Como Justo Entre las Naciones

En 2001, el Estado de Israel a través del Instituto Yad Vashem le otorgó a Florín Manoliu el título de «Justo entre las Naciones» —el reconocimiento más alto que Israel entrega a personas no judías que arriesgaron su vida durante el Holocausto para salvar judíos—.

Es el mismo título que llevan Raoul Wallenberg, Carl Lutz, Oskar Schindler, Giorgio Perlasca y Aristides de Sousa Mendes. Menos de 30.000 personas en toda la historia lo han recibido, cada nombre representando un acto de valor extremo.

Manoliu no vivió para recibir esa distinción. La recibió póstumamente, casi un cuarto de siglo después de su muerte, cuando finalmente la historia empezó a saldar la deuda que tenía con él.

2004: El Reportaje de La Nueva Que Reconstruye Todo

En octubre de 2004, el periodista Gustavo Mandará publicó en el diario La Nueva Provincia el reportaje «Florín Manoliú: el hombre que no podía ser espectador», la reconstrucción periodística más completa que existió sobre su vida bahiense. Ese trabajo, alimentado por las investigaciones del Centro Wallenberg y por los testimonios de los que lo habían conocido, fue el que instaló definitivamente su historia en la memoria colectiva de la ciudad.

Mandará recibió por ese reportaje el Premio ADEPA en la categoría «Derechos Humanos» en 2005.


12 de Julio de 2026: El Homenaje en el Cementerio Britanico

El 12 de julio de 2026, a 49 años de su muerte, el Cementerio Británico de Buenos Aires inauguró un monolito en su memoria. La inscripción dice:

«A la memoria de Florín Manoliu, declarado ‘Justo entre las Naciones’. Quien salva una sola vida salva al universo entero.»

La ceremonia reunió a autoridades diplomáticas, referentes de la comunidad judía, académicos y representantes de instituciones de derechos humanos. Entre los presentes estuvo Arturo Guevara, aquel joven ayudante de cátedra que hoy, ya con ochenta y pico, seguía siendo uno de los guardianes de la memoria de Manoliu. La vicerrectora de la UNS, Andrea Castellano, participó en la coordinación institucional del homenaje.

John Hunter, presidente de la Comisión Directiva del Cementerio Británico, fue quien impulsó el monolito: «No podíamos permitir que la historia de un hombre de su talla moral permaneciera en silencio», explicó.


Cronologia Definitiva de Florin Manoliu

Fecha Acontecimiento
7 de marzo de 1904 Nace en Iasi, Rumania
Década de 1920 Estudia Derecho en Rumania
Década de 1930 Se gradúa como economista en París
Julio de 1943 Es designado consejero económico en la Legación rumana en Berna, Suiza
Mayo-Junio de 1944 Realiza el viaje a Budapest y Bistrita con certificados salvadoreños
21-22 de junio de 1944 Regresa a Suiza con la versión resumida del Protocolo de Auschwitz
7 de julio de 1944 Miklós Horthy detiene las deportaciones húngaras a Auschwitz
1947 Es arrestado por el régimen comunista rumano. Escapa a pie de Bucarest
Fines de 1940 Emigra a Argentina vía Suiza e Italia
15 de septiembre de 1951 Se naturaliza argentino
Verano de 1958 Se radica en Bahía Blanca con su primera esposa y su hija Dominga
1958-1975 aprox. Ejerce como profesor titular en la UNS durante 17 años
Década 1960-1970 Se casa en segundas nupcias con Elvira. Se muda a Alsina y Soler
23 de abril de 1977 Fallece en Buenos Aires. Sepultado en el Cementerio Británico
1999 Se funda el Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca
2001 Yad Vashem lo reconoce como Justo entre las Naciones
Octubre de 2004 La Nueva publica el reportaje de Gustavo Mandará
12 de julio de 2026 Se inaugura el monolito en su memoria en el Cementerio Británico

Preguntas Frecuentes Sobre Florin Manoliu

¿Cuando llego Manoliu a Bahia Blanca? En el verano de 1958, con su primera esposa y su hija Dominga. Tenía 54 años.

¿Donde vivio Manoliu en Bahia Blanca? Primero en unas residencias que la UNS poseía cerca del Parque de Mayo. Después, tras casarse en segundas nupcias con Elvira, se mudó a un edificio en la esquina de Alsina y Soler, donde vivió hasta el final de su vida.

¿Tuvo hijos? Sí, tuvo una hija llamada Dominga de su primer matrimonio. Dominga está radicada en Europa desde hace décadas.

¿Cuantos anos dio clase en la UNS? 17 años como profesor titular en el Departamento de Economía. A cargo de cuatro cátedras: Economía Internacional, Historia de las Doctrinas Económicas, Moneda y Crédito, y Economía Política. Además fue consejero superior, asambleísta y, tras jubilarse, Profesor Consulto de la UNS.

¿Cuando y donde murio? Falleció el 23 de abril de 1977 en Buenos Aires, adonde había sido trasladado para una intervención cardíaca. Sus restos descansan en el Cementerio Británico de Buenos Aires.

¿Por que casi nadie sabia lo que habia hecho durante la guerra? Porque Manoliu mantuvo un perfil bajo extremo sobre esos años. Apenas soltaba anécdotas en conversaciones informales con colegas cercanos. Su historia real se reconstruyó casi 25 años después de su muerte, cuando el Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca cruzó testimonios con documentación internacional.

¿A cuantas personas ayudo a salvar? La cifra más difundida es que su acción contribuyó al salvataje de más de 4.000 judíos húngaros de forma directa. Además, su rol en la difusión del Protocolo de Auschwitz contribuyó a detener las deportaciones húngaras, lo que se estima que salvó unas 120.000 vidas adicionales.

¿Que es «Justo entre las Naciones»? Es el más alto reconocimiento que otorga el Estado de Israel, a través del Instituto Yad Vashem, a personas no judías que arriesgaron su vida durante el Holocausto para salvar judíos. Manoliu lo recibió póstumamente en 2001.


Bahía Blanca tiene una deuda con Florín Manoliu. Durante 25 años caminó sus calles, dio clases en sus aulas, se cruzó con sus vecinos sin decir nada de lo que había hecho. La historia lo alcanzó tarde, pero lo alcanzó. Un monolito en Buenos Aires, un artículo periodístico premiado con ADEPA, un reconocimiento internacional del Estado de Israel, y ahora, poco a poco, un lugar en la memoria colectiva de la ciudad que él eligió para vivir la última cuarta parte de su vida.

Su nombre pertenece a Bahía Blanca tanto como cualquiera de los grandes deportistas, académicos o artistas que dio la ciudad. Pero su legado no está en trofeos ni libros: está en miles de descendientes de las personas que él ayudó a salvar. Hijos, nietos y bisnietos que hoy están vivos porque un profesor bahiense por adopción, hace 80 años, dijo que sí cuando lo más fácil era decir que no.


Fuentes verificadas: La Nueva — «Florín Manoliú, el hombre que no podía ser espectador» (Gustavo Mandará, 2004) · La Nueva — «Del exilio a la memoria» (2026) · La Nación — «Enterrado en un cementerio porteño» (2026) · Enfoque U — UNS: «Homenaje a ex profesor de la UNS que salvó a miles de judíos» (2026) · Radio JAI — «El Justo entre las Naciones rumano y argentino por adopción» (2026) · Wikipedia — Auschwitz Protocols · Wikipedia — George Mantello · David Kranzler, «The Man Who Stopped the Trains to Auschwitz» (Syracuse University Press) · Yad Vashem — Base de datos de Justos entre las Naciones · Centro Raoul Wallenberg de Bahía Blanca · Legajo institucional UNS